Que me llenes la casa de perfumes y medias
de cristal, y me rompas,
con las últimas bandas sonoras de la vida,
el ritmo de los versos que trato de escribir,
yo puedo comprenderlo.
...yo comprendo
la arritmia en la aritmética, el desdén que profesas
por los Austria, los corazones
en la blancura virgen de tus folios,
tus primeros dolores de mujer,
yo lo comprendo todo.
Pero no me provoques, hija mÌa:
no me traigas a casa tan dulces quinceaÒeras
de inexplicables ojos, de miradas
a˙n m·s inexplicables. Diles que no se pinten
los labios en mi espejo, que no te presten ropa.
No metas em mi infierno a esos diablos
que me tratan de usted. Sé buena hija
y evítale a tu padre el duro lance
de morirse de amor por tu mejor amiga.
sobre Pedro Sevilla AQUI
Sonntag, 3. April 2011
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1 Kommentar:
Muy bueno! Me quedo sin palabras.
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